Bogotá agosto de 2010
Estudiantes grado 4
Colegio Agustiniano Ciudad Salitre
Escribo esta carta esperando que aquellos que la lean, guarden un poquito de eso que viven hoy en un futuro, para que ustedes niños y niñas el día que miren atrás puedan sonreír, así como hoy lo puedo hacer yo, gracias a la experiencia de conocerlos.
Quiero comenzar agradeciendo la posibilidad a Dios, a el Padre Germán Roa, al Padre Juan José Gómez Goméz, a sus familias, a mis compañeros de trabajo y a ustedes mismos niños y niñas; por de dejarme hacer parte de esa hermosa familia agustiniana que crece cada día en la formación de personas integrales, y que entienden la vida cristiana como parte fundamental para la felicidad individual y colectiva.
Empezaré por decir que hay muchas formas de decir adiós, y esta me ha traído sensaciones encontradas, la felicidad de una posibilidad de empleo y la tristeza de dejar uno de los mejores lugares en los que un profesor como yo puede estar. No quiero dejarlos con un simple hasta luego, quisiera quedarme o dejarles algo, pero no puedo dejar más que lo que intente dar en cada una de mis clases, ese esfuerzo que ustedes correspondían, esas pocas o muchas enseñanzas que espero salgan del salón y que las lleven a donde vayan. No puedo dejar más que lo que espero sea un bonito recuerdo de otro profesor que tuvieron.
Hacer énfasis en agradecer a sus padres por confiar en la formación que ustedes reciben por parte de los que hasta ayer fueron mis excelentes compañeros de trabajo, por mantener viva la fe y el amor de cristo en sus hogares, ya que solo él ilumina el camino, da fuerza y nos da la posibilidad de surgir.
Ya por último niños nunca olviden que Dios es primero, que su formación es un proceso que debe ser la suma de esfuerzos propios y comunes, que hay que valorar lo que se tiene y que el esfuerzo da un mejor sabor a los triunfos, que la lectura es la mejor vía para caminar por otros mundos y que la escritura es la forma de hacer esos caminos.
Que Dios y la Virgen Sagrada María los guarde, Los tendré siempre presente en mis oraciones.
Su Profe. Juan Pablo Pachón.


